🔴 IX ORDINARIO, MIÉRCOLES
Sobre este episodio
La única manera de perder la vida eterna, es renunciar a ser amado por Dios. Solo creyendo en su Amor vale la pena seguir intentando amar; solo de Él sacamos las fuerzas, la misericordia y la esperanza para superar las ofensas y nuestras limitaciones. Dios es un Dios de vivos y no de muertos, porque en su Amor, ¡todos vivimos! Dios los colme de su amor, Mons. Héctor M. Pérez V.