Evangelio del 15 de junio del 2023 según San Mateo 5-20-26
Sobre este episodio
En el fragmento del Evangelio de Mateo 5, 20-26, Jesús nos presenta una perspectiva desafiante sobre la ley y la rectitud, que profundiza en la esencia de nuestras relaciones interpersonales. Aquí, Jesús aborda el mandamiento "No matarás", pero va más allá de la letra de la ley y examina las actitudes y sentimientos subyacentes que dan origen al conflicto y a la animosidad. Jesús comienza con una afirmación provocadora: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán en el reino de los cielos". Este llamado a una justicia mayor no es un llamado a la perfección legalista, sino a una justicia que proviene del corazón, una justicia transformada por el amor de Dios. Luego, Jesús expone su interpretación del mandamiento "No matarás". Según Él, la ley no sólo prohíbe el acto de asesinato físico, sino también el de insultar o despreciar a otros, acciones que pueden ser vistas como formas de "asesinato" en el corazón. Así, Jesús extiende la implicación de la ley desde las acciones físicas a las emociones y pensamientos internos, y a cómo nos relacionamos con los demás. Por tanto, si estamos en el altar, listos para presentar nuestra ofrenda a Dios, pero recordamos que tenemos algo contra nuestro hermano, debemos dejar nuestra ofrenda, ir a reconciliarnos con nuestro hermano y luego volver a presentar nuestra ofrenda. Este acto de reconciliación tiene prioridad incluso sobre los rituales sagrados, lo que destaca la importancia que Jesús otorga a las relaciones sanas y amorosas. Jesús termina con la parábola del deudor y su acreedor, instándonos a reconciliarnos rápidamente con nuestros adversarios. De nuevo, subyace la idea de que mantener relaciones sanas y justas es esencial para la vida del Reino de Dios. Este pasaje, por lo tanto, nos invita a una profunda introspección y transformación interna. Jesús nos reta a examinar nuestros corazones y a confrontar cualquier rastro de ira, resentimiento o desprecio hacia los demás. Nos recuerda que la verdadera rectitud va más allá de la mera observancia externa de la ley; se arraiga en un corazón transformado por el amor de Dios y se manifiesta en nuestras acciones y relaciones. Al hacerlo, Jesús nos ofrece una visión radicalmente inclusiva y restauradora de la comunidad humana, una en la que la reconciliación y el amor son el núcleo.