"La Comunidad en la Espiritualidad Ignaciana: Un Llamado a la Vida Compartida"
Sobre este episodio
Desde su origen en el siglo XVI, la espiritualidad ignaciana ha enfatizado la importancia de la comunidad en la vida de fe. Inspirado por su fundador, San Ignacio de Loyola, el camino ignaciano es una invitación a experimentar a Dios en la vida compartida y a vivir en comunidad como una manera de buscar y encontrar a Dios en todas las cosas. San Ignacio entendía que el amor y el servicio a Dios se vivían más plenamente en comunidad. Los Ejercicios Espirituales, la obra maestra de San Ignacio, se diseñaron para ser experimentados en compañía de un director espiritual. Además, San Ignacio fundó la Compañía de Jesús, una comunidad religiosa, para llevar a cabo la misión de promover la "mayor gloria de Dios". Este énfasis en la vida comunitaria se arraiga en el corazón de la espiritualidad ignaciana.