No basta con leer; hay que vivir la Palabra
Sobre este episodio
Leer sin poner en práctica el Evangelio vacía su sentido más profundo. Jesús lo expresó claramente en el Evangelio de Lucas, capítulo once, versículo veintiocho: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Escuchar y practicar son dos movimientos inseparables; no basta con uno sin el otro. La Sagrada Escritura interpela al creyente en lo más íntimo. El riesgo está en acostumbrarse a leerla sin permitir que transforme la vida, repitiendo pasajes como fórmulas sin dejar que cuestionen las decisiones, actitudes y prioridades cotidianas.