Detenerse aunque tenga prisa
Sobre este episodio
Vivimos con la sensación constante de llegar tarde. El reloj gobierna los pasos, las obligaciones llenan los días y la prisa se vuelve parte del carácter. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que el amor auténtico no cabe en agendas rígidas. El Buen Samaritano tenía un camino trazado, pero interrumpió su recorrido para acercarse al herido. Ese gesto es la esencia de la misericordia: dar prioridad a la persona sobre el itinerario.