Parroquias donde nadie es un extraño
Sobre este episodio
Francisco describía la Iglesia como la casa del Padre, con las puertas siempre abiertas. La imagen es sencilla y muy directa: quien se acerque buscando a Dios no debería encontrarse con cerrojos, ni con horarios imposibles, ni con un ambiente que le haga sentir que “llegó al lugar equivocado”. A veces la puerta del templo está abierta, pero el clima interior es frío: saludos de compromiso, miradas que miden, silencios que pesan.