Ministerios al servicio del pueblo, no del prestigio
Sobre este episodio
El Concilio, en Presbyterorum Ordinis , recordaba que el ministerio ordenado existe para apacentar y edificar al pueblo de Dios, no para colocarse por encima de él. Más tarde, Iuvenescit Ecclesia explicó que los dones jerárquicos y los carismáticos son co-esenciales: ambos son necesarios para la vida de la Iglesia y están llamados a cooperar, no a competir. Cuando se olvida esta raíz, los cargos se convierten en escalones y no en herramientas de servicio.