Corregir sin humillar
Sobre este episodio
En Amoris Laetitia , el finado Papa Francisco, recordaba que la educación de los hijos exige firmeza y ternura a la vez. La autoridad que educa no es la que grita más, sino la que ayuda a comprender por qué algo no estuvo bien y qué se puede hacer distinto. La meta no es descargar la rabia del adulto, sino ayudar al niño, al joven o al hermano de comunidad a levantarse con más claridad y más fuerza interior.