Cuando la fe se vuelve costumbre, pierde su capacidad de acoger la vida que Dios quiere derramar
Sobre este episodio
Hoy no abordamos un tema cómodo ni decorativo. Hoy ponemos sobre la mesa una realidad que atraviesa a comunidades, pastorales y agentes de Iglesia: el riesgo de confundir fe con rutina, y fidelidad con repetición. La fe cristiana no fue pensada para repetirse sin ser confrontada. Nació como un acontecimiento que sacude, que transforma y que obliga a tomar postura. Sin embargo, con el paso del tiempo, puede degradarse en algo previsible: gestos aprendidos, palabras repetidas, estructuras que se sostienen por inercia y prácticas que continúan porque “siempre se han hecho así”.