La familia como lugar de crecimiento, no de perfección
Sobre este episodio
Durante mucho tiempo se ha transmitido, a veces sin querer, la idea de que la familia cristiana debería funcionar sin fallas, sin conflictos y sin crisis visibles. Ese modelo, más cercano a una vitrina que a la vida real, termina generando culpa, silencios forzados y una sensación constante de estar “quedando mal”. La Iglesia, sin embargo, propone otra mirada mucho más honesta y humana.