Familias reales, no ideales
Sobre este episodio
Durante años se ha insistido —a veces con buena intención, otras con una ingenuidad peligrosa— en presentar modelos familiares impecables, casi de vitrina. Hogares sin grietas, padres siempre pacientes, hijos obedientes, conflictos resueltos en cinco minutos. Ese discurso no ayuda; más bien cansa, frustra y termina alejando.