Pensar menos para sentir menos
Sobre este episodio
Se ha vuelto común apagar la cabeza para no complicarse. Menos preguntas, menos análisis, menos profundidad. La lógica es simple: si no pienso, no duele; si no me detengo, no siento. Así se avanza por inercia, sin hacerse cargo de lo que pasa dentro ni alrededor.