Cuando la vida obliga a cambiar de rumbo
Sobre este episodio
San Ignacio de Loyola no comenzó su juventud pensando en fundar una comunidad religiosa ni en dedicar su vida al servicio de Dios. Soñaba con reconocimiento, prestigio y grandes hazañas. Quería sobresalir y construir una imagen admirada por los demás. Una herida recibida durante una batalla interrumpió esos planes. El tiempo de recuperación lo obligó a detenerse, depender de otros y aceptar que su vida ya no continuaría como había imaginado.