¿Qué hacer cuando leo la Biblia y siento que nada me llega?
Sobre este episodio
Ya es tarde. Una mujer termina sus tareas, abre la Biblia y lee el Evangelio. Al terminar, apenas recuerda lo que leyó. Vuelve al comienzo, pero sigue pensando en los pendientes de mañana. Cierra el libro con cierta decepción: esperaba sentir paz y se encuentra igual. Una lectura sin emoción no significa, por sí sola, una lectura sin valor. Conviene distinguir lo que puede estar ocurriendo.