Cuando la misión encuentra puertas cerradas
Sobre este episodio
Ayer hablábamos de una Iglesia en salida, dispuesta a acercarse a las personas. Pero imaginemos esta situación: usted invita a alguien a participar en una actividad de la comunidad y recibe un rotundo “¡No me interesa!”. O intenta compartir algo de su fe y le responden con indiferencia. ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos desanimamos, insistimos o simplemente nos alejamos? Porque salir a evangelizar también significa encontrarnos con personas que no desean escuchar nuestro mensaje.