"Jesus en la Tormenta" - 7 de enero (Marcos 6, 45–52)
Sobre este episodio
Jesús no quita la tormenta primero… se hace presente.” Marcos 6, 45–52 Después de haber saciado a la multitud, Jesús obligó a sus discípulos a subir a la barca y a adelantarse hacia la otra orilla, rumbo a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, se retiró al monte para orar. Al anochecer, la barca estaba en medio del lago y Jesús solo en tierra. Viendo que remaban con dificultad, porque el viento les era contrario, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el agua y quería adelantárseles. Al verlo caminar sobre el agua, los discípulos pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos lo vieron y se llenaron de miedo. Pero Jesús les habló enseguida y les dijo: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Ellos estaban completamente desconcertados, pues no habían entendido lo de los panes, ya que su corazón estaba endurecido.