"Una casa dividida" - 26 de enero (Mc 3, 22–30)
Sobre este episodio
Padre Gustavo Godinez Mc 3, 22–30 Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían de Jesús: “Está poseído por Beelzebul, y expulsa a los demonios por el poder del príncipe de los demonios”. Jesús los llamó y les habló en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, no puede subsistir. Y si una casa está dividida contra sí misma, tampoco puede mantenerse. Si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no puede subsistir: ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata; sólo entonces podrá saquear su casa. Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: los pecados y las blasfemias que profieran; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás: será culpable de un pecado eterno”. Jesús decía esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu impuro”.