“La voz que no se calló” - 1 de agosto (Mateo 14, 1–12)
Sobre este episodio
PADRE GUSTAVO GODINEZ Mateo 14, 1–12 En aquel tiempo, Herodes oyó hablar de Jesús y dijo a sus servidores: “Ese es Juan el Bautista; ha resucitado, y por eso actúan en él esos poderes.” Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encadenado por causa de Herodías, la esposa de su hermano, porque Juan le decía: “No te está permitido vivir con ella.” Quería matarlo, pero temía al pueblo, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó ante los invitados y agradó tanto a Herodes que prometió darle lo que pidiera. Instigada por su madre, pidió: “Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.” El rey se entristeció, pero por el juramento y por los invitados ordenó que se la dieran. Mandó decapitar a Juan en la cárcel. Sus discípulos fueron a recoger el cuerpo, lo sepultaron y fueron a comunicarlo a Jesús.