22 de enero JUEVES II ORDINARIO
Sobre este episodio
“Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.” Del santo Evangelio según san Marcos: 3, 7-12. Lectura y reflexión: Pbro. Efrén González Barbosa. En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba. Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo. En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.