15 de abril MIÉRCOLES II DE PASCUA
Sobre este episodio
“Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él.” Del santo Evangelio según san Juan 3, 16-21. Lectura y reflexión: Pbro. Felipe Vega Salcido. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios. La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.