27 de mayo MIÉRCOLES VIII ORDINARIO
Sobre este episodio
“Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado.” Del santo Evangelio según san Marcos: 10, 32-45. Lectura y reflexión: Pbro. Felipe Vega Salcido. En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que iba a suceder: ¨Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de Él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará¨. Entonces se acercaron a Jesús, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: ¨Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte¨. Él les dijo: ¨¿Qué es lo que desean?¨. Le respondieron: ¨Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria¨. Jesús les replicó: ¨No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo; eso es para quienes está reservado¨. Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: ¨Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser primero, que sea esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos¨. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.