Rigoberta Menchú reivindica la resistencia, el perdón y la reconstrucción como caminos para defender los derechos humanos
Sobre este episodio
La Premio Nobel de la Paz ha compartido en el Paraninfo de la Universidad de Deusto su experiencia vital y su visión sobre los derechos humanos, la memoria histórica y el futuro de las nuevas generaciones. Lo ha hecho en el marco del Foro de Futuros Imposibles, en una charla en la que ha repasado décadas de lucha, exilio y defensa de las víctimas, pero también sus propias experiencias de enfermedad, pérdida y reconstrucción personal. Menchú ha defendido que el ser humano es un ser integral, vulnerable y capaz de transformarse. Una idea que ha atravesado toda su intervención y que ha resumido en tres conceptos: resistencia, perdón y reconstrucción. Resistencia: cruzar una frontera sin abandonar la esperanza Menchú ha recordado que hace 45 años cruzó la frontera como refugiada, después de verse obligada a abandonar Guatemala. Dejó atrás Chimel, el lugar donde creció dentro de la civilización maya, y una concepción del mundo en la que la tierra, los árboles, los abuelos y los seres vivos forman parte de una misma comunidad. Su historia personal está marcada por la violencia. Su padre murió en el incendio de la Embajada de España en Guatemala, donde fallecieron 37 personas. Después, su madre fue secuestrada y, según ha explicado, todavía busca sus restos, que podrían encontrarse en una fosa común. «Ese dolor no se quita», ha reconocido al recordar también a sus hermanos y otros familiares desaparecidos o asesinados. Sin embargo, ha insistido en que recordar no significa quedarse atrapado en el sufrimiento. Menchú ha reivindicado precisamente la esperanza como una forma de resistencia. Ha recordado un poema que escribió en los años 80 al cruzar la frontera, cuando no sabía cuándo podría regresar, y ha explicado que su esperanza era volver algún día y recuperar la esencia de aquel «paraíso destruido». Una resistencia también física y personal La resistencia de Menchú no se limita a su trayectoria política. Durante su intervención ha hablado también de las enfermedades a las que ha tenido que hacer frente. Ha explicado que convivió durante 23 años con la diabetes y ha relatado su experiencia con el cáncer. En ese contexto, ha reivindicado la importancia de la solidaridad y de la cercanía humana. Ha puesto como ejemplo a quienes todavía tienen que caminar durante horas para encontrar un médico o viven sin acceso a un hospital. Para Menchú, estas experiencias han reforzado una idea: el ser humano es vulnerable y necesita mantener un equilibrio entre su dimensión material, espiritual y social. «No somos solamente un ser material», ha defendido. Perdón: recordar no significa olvidar El segundo eje de su discurso ha sido el perdón, entendido no como un mecanismo para borrar el pasado, sino como una herramienta para recuperar la dignidad. Menchú ha rechazado expresamente la idea de un perdón entendido como «olvido y punto final». Ha explicado que ella no quiere «deshumanizarse» dejando atrás a quienes murieron, sino mantenerlos presentes: recordar sus cumpleaños, llorarlos, pedirles perdón y que le deseen abundancia. «La eterna presencia de nuestros sagrados difuntos» forma parte, según ha explicado, de su manera de relacionarse con quienes ya no están. Para la Premio Nobel, además, el perdón solo puede existir cuando existe reconocimiento de la culpa. Ha recordado los procesos judiciales que ha impulsado en Guatemala y los cinco juicios por derechos humanos que llegó a ganar, aunque posteriormente algunas de esas sentencias fueran anuladas. Ha insistido en que demostrar la verdad ante un tribunal no es sencillo y que la justicia requiere preservar las evidencias, investigar y sostener durante años las reclamaciones de las víctimas. Paz no es olvido Menchú también ha cuestionado la forma en la que se abordó el final del conflicto armado en Guatemala. Ha explicado que, cuando se firmaron los acuerdos de paz, hubo quienes quisieron asociar la paz con el perdón y el olvido. Para ella, sin embargo, la paz es armonía y p