Un buen oyente
Sobre este episodio
Nuestra sociedad nos satura con la rapidez y el ruido, lo que nos dificulta el oír bien a los demás. Aún así podemos ser buenos oyentes, incluso en lo que tiene que ver con la oración. Nuestro tiempo con Dios no se limita a orar; es necesario oír la voz de Dios por medio de la lectura contemplativa de la Biblia. La mejor oración es aquella que responde a lo que Dios habló.