La pureza del corazón.
Sobre este episodio
La pureza del corazón no se alcanza por esfuerzo humano, sino por rendición. Es el fruto de una búsqueda honesta, de una entrega constante, de una comunión íntima con lo eterno. En ella, el ego se disuelve, la vanidad se apaga, y lo que queda es lo esencial: un corazón que desea lo bueno, que busca lo justo, que ama sin condiciones. Es en ese espacio donde Dios se revela con mayor claridad, donde su presencia no necesita palabras, donde su paz se instala como brisa suave. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.