Aquí estoy Dios mío.
Sobre este episodio
Estar ante Dios no es una exigencia. Es una rendición silenciosa que brota desde lo más íntimo del alma. No se trata de tener respuestas, ni de mostrar perfección. Se trata de presentarse tal como uno es, con las manos abiertas y el corazón disponible. Cuando decimos “aquí estoy”, no estamos simplemente pronunciando palabras: estamos abriendo el alma. Estamos diciendo con nuestra presencia lo que el espíritu ya ha comprendido. Y en ese acto, el alma se aquieta. Porque la entrega no debilita, fortalece. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.