Bienaventurados los pobres en espíritu.
Sobre este episodio
Ser pobre en espíritu no significa vivir en carencia, sino reconocer que nuestra verdadera riqueza no nace de lo que tenemos, sino de Aquel a quien pertenecemos. Es un estado del corazón que se abre con honestidad delante de Dios, que deja a un lado el orgullo, la autosuficiencia y la necesidad de aparentar fortaleza. Ser pobre en espíritu es aceptar que necesitamos ser guiados, sostenidos y transformados por Él. Es comprender que la grandeza del Reino no se revela a los autosuficientes, sino a los que se acercan con manos vacías y corazón dispuesto. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.