La misericordia se renueva cada mañana.
Sobre este episodio
Cada mañana es un recordatorio silencioso de que Dios no se cansa de nosotros. Mientras el mundo nos exige perfección, rendimiento y constancia, Dios nos ofrece algo completamente distinto: un nuevo comienzo. Su misericordia no depende de nuestro desempeño ni de cuán bien lo hicimos ayer. Su misericordia nace de su corazón, no del nuestro. Y por eso, cada amanecer trae consigo una oportunidad fresca para volver a intentarlo, para levantarnos, para respirar profundo y recordar que no estamos definidos por nuestras caídas, sino sostenidos por su gracia. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.