Que debo hacer con los dones que Dios me dio.
Sobre este episodio
Hay momentos en los que sentimos que nuestros dones son pequeños, insuficientes o irrelevantes. Tal vez porque no brillan como los de otros, o porque no encajan en lo que el mundo considera “importante”. Pero Dios no nos dio talentos para competir, sino para servir; no para impresionar, sino para transformar; no para construir un nombre, sino para construir vida. Y cuando empezamos a ver nuestros dones desde esa perspectiva, algo dentro de nosotros se acomoda. Dejamos de preguntarnos si son suficientes y empezamos a preguntarnos cómo podemos ponerlos en movimiento, cómo podemos permitir que Dios los use para tocar a otros, incluso de maneras que no imaginamos. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.