Qué hacer cuando Dios parece callado.
Sobre este episodio
Cuando Dios parece callado, también se despiertan en nosotros emociones que preferimos evitar: la incertidumbre, la impaciencia, el miedo a no tener control. Y es justo ahí donde comienza un trabajo profundo en nuestro corazón. Porque el silencio nos confronta con nuestras expectativas, con nuestra necesidad de respuestas rápidas, con nuestra tendencia a querer entenderlo todo. En esos momentos, Dios no está castigándonos ni ignorándonos; está enseñándonos a confiar más allá de lo que sentimos. Está formando en nosotros una fe que no depende de señales visibles, sino de una relación que se sostiene incluso cuando no escuchamos nada. A veces, el silencio es el terreno donde la fe madura. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.