Como león rugiente.
Sobre este episodio
A veces comenzamos el día sin darnos cuenta de cuánto peso llevamos encima. Caminamos con prisa, con responsabilidades, con expectativas que otros han puesto sobre nosotros y con las que nosotros mismos nos hemos cargado. Y en medio de todo eso, el corazón empieza a preguntarse si realmente estamos haciendo lo suficiente, si estamos siendo suficientes. El mundo nos empuja a medirnos por resultados, por productividad, por apariencia, por éxito visible. Pero cuando hacemos una pausa y nos detenemos a respirar, descubrimos que hay una voz más profunda, más antigua y más verdadera que nos llama a recordar quiénes somos. Esa voz no compite con el ruido; simplemente permanece, esperando que la escuchemos. Y cuando finalmente lo hacemos, algo dentro de nosotros se acomoda, como si el alma dijera: “Aquí está mi lugar”. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.