Cómo sanar tu historia para no repetir patrones.
Sobre este episodio
en ocasiones cargamos historias que no elegimos, heridas que no pedimos y patrones que aprendimos sin darnos cuenta. Crecimos creyendo que ciertas reacciones eran normales, que ciertos silencios eran necesarios, que ciertos miedos eran inevitables. Y cuando intentamos avanzar, descubrimos que algo dentro de nosotros sigue respondiendo desde viejas memorias. Sanar nuestra historia no es negar lo que vivimos, sino mirarlo con honestidad y con la ternura de quien sabe que Dios nunca nos dejó solos. Es atrevernos a reconocer que hay partes de nosotros que necesitan luz, paciencia y un abrazo que no juzgue. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.