Cómo manejar la frustración con Dios.
Sobre este episodio
La frustración con Dios es una experiencia más común de lo que solemos admitir. Hay momentos en los que sentimos que nuestras oraciones no avanzan, que nuestras lágrimas no cambian nada, que nuestras preguntas quedan sin respuesta. Y aunque sabemos que Dios está ahí, presente y fiel, el corazón humano a veces se cansa de esperar, se cansa de intentar entender, se cansa de sostener la fe cuando la vida parece ir en dirección contraria. En esta charla entre amigos, vale la pena reconocer que la frustración no es falta de fe; es parte de la relación. Es el desahogo de un corazón que sigue buscando a Dios incluso cuando no comprende lo que Él está haciendo. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.