Un sumo sacerdote suficiente
Sobre este episodio
Cristo es nuestro sumo sacerdote, pero no como los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento, él es perfecto y suficiente, tal como el que necesitábamos para presentarnos ante Dios justificados. Además es nuestro sumo sacerdote, es personal, no es ajeno a lo que nos suceda.