Una vida floreciente
Sobre este episodio
Jesús dijo que separados de él nada podemos hacer, pero que unidos a él llevaremos mucho fruto. La vida del cristiano debe ser una vida floreciente, no una vida marchita y triste. Debemos dar fruto abundante para Dios, fruto bueno y agradable a Dios, de arrepentimiento y de amor.