La Comunicación Tóxica
Sobre este episodio
- No toda debilidad es toxicidad. Todos tenemos errores, áreas que estamos trabajando y fallas. La toxicidad, en cambio, puede ir erosionando una relación poco a poco. - La crítica: atacar el carácter de la persona en lugar de hablar sobre el problema o comportamiento. - La actitud defensiva: responder inmediatamente para justificarnos, en lugar de escuchar y considerar si existe algo de verdad en lo que la otra persona está expresando. - El desprecio: degradar a la otra persona mediante sarcasmo, burlas, insultos, gestos, miradas o una actitud de superioridad. - El silencio y la evasión: ignorar a la otra persona o utilizar el silencio como castigo puede aumentar la distancia y evitar la resolución del conflicto. - La comunicación no son solamente palabras. El tono de voz, las expresiones faciales, los gestos y hasta el silencio también comunican. - Una pausa puede ser saludable. Tomar un momento para calmarse es diferente de utilizar la “ley del silencio”. La clave es comunicar que necesitamos espacio y comprometernos a retomar la conversación. - Cambiar el “tú” por el “yo”: en lugar de acusar, expresar cómo nos sentimos y qué necesitamos. - Trabajar primero en nuestro corazón: la comunicación sana comienza con un corazón dispuesto a cambiar, practicar la humildad y edificar al otro. - Antes de hablar, podemos preguntarnos: “¿Lo que estoy diciendo está edificando o destruyendo a mi cónyuge?” Versículos bíblicos mencionados: Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.” Santiago 1:19 “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.”