08 Programa Completo 25-04-2017 EL VUELO DE LAS MUSAS
Sobre este episodio
Un Programa de Fin de mes y lluvia Despegue: En el etéreo instante del despegue te convocamos a comprometerte con el uso medicinal del cannabis, tras la promulgación de la ley que lo promueve. Daniel Eduardo Ledesma nos convoca a informarnos sobre la nueva tarifa eléctrica. Sobrevolaremos el tema de la Megacausa 3 que ya tiene Tribunal nuevo en la provincia; Dr. Eugenio Zaffaroni y Mary Beloff expondrán en el Fórum el próximo jueves 27. Y como todos los martes te obsequiamos la música que nos hace volar más alto. El Vuelo de las Musas Conducen: Omar Alvarado y Julieta Saracco Producción: Enrique Landsman por Radio Universidad 92.9 Santiago del Estero El Editorial - Por Omar Alvarado Violencia en los extremos de la Patria Ingresamos en la última semana de este Abril lluvioso con la sensación de que seguimos presenciando episodios graves en distintos puntos geográficos del país, como la represión en la Universidad de Jujuy la semana pasada, en donde al mejor estilo de la dictadura setentista, la policía ingresaba a los claustros universitarios a desalojar reuniones políticas de jóvenes estudiantes, llevándoselos detenidos y humillados. Y en este caso puntual con el agravante de carecer de órdenes judiciales, las cuales en el caso de Jujuy tampoco son la garantía de que se esté haciendo justicia, (en alusión al proceso de avasallamiento con el que se está procediendo contra la Tupac Amaru), pero al menos, aunque injustos, procedimientos jurídicos al fin, en este caso ni siquiera eso, y con la impunidad que actuaba la Triple A en los setenta, se llevaron detenidos a estudiantes que compartían un asado. Ante tal brutalidad de atropello, recién ayer, la gobernación de Jujuy separó a la guardia de infantería que comandó ese procedimiento, después de la condena generalizada de toda la comunidad universitaria del país, y de la sociedad en general, pues tal aberrante procedimiento está sentando otro precedente nefasto de la escalada de violencia que desde las instituciones se viene alimentando contra cada uno de los sectores de la sociedad civil. Mientras que en el otro extremo del país, en la casa residencial de la gobernadora Alicia Kirchner, el domingo a la noche, también otro episodio detestable y cobarde ocurrió, con la excusa de los reclamos salariales, en donde diversos grupos políticos, sindicales y mediáticos avanzaron enfurecidos, saltando verjas, rompiendo vidrios y violentando todo lo que tenían adelante, sin que los guardianes del orden actuaran en defensa de la familia de la mandataria que se encontraba ahí adentro junto a la ex presidenta Cristina y su nieta de año y medio. Por suerte el vandalismo y la impunidad organizadas no se cobraron ahí víctimas humanas, pero cualquiera de estos desbordes, institucionales o sociales pueden terminar en verdaderas tragedias si es que la sociedad argentina no reflexiona y condena serenamente estos anuncios de rumbos peligrosos de tensión. Pues si dejamos pasar estas operaciones, sólo porque no hubo víctimas humanas, a pesar de que en Jujuy si las hubo, nos exponemos a ir naturalizando costumbres que creíamos extintas para siempre, como el amedrentamiento y el miedo como forma de imponer el orden social que tan trágicos resultados nos ha traído, y al cual también por salud mental, no debemos volver. En el plano económico diremos que ya han pasado quince meses en donde la caída del consumo en nuestra sociedad argentina ha sido sostenida y constante, pues desde fines del 2015 ese famoso y ponderado mercado interno que había mantenido niveles de rentabilidad laboral progresivos durante mas de diez años se ha venido desinflando como un globo pinchado al que no le encuentran el agujero para parcharlo. Por otro lado los signos evidentes de recesión aguda que significan cierres de fábricas, despidos masivos y protestas callejeras como las de los productores de verduras que ayer lunes inundaron con sus productos el centro porteño, marcan el deterioro creciente del tejido social del pueblo trabajador. Y esta es otra forma de violencia social, la de dejar librados a su suerte, a sectores productivos que no encuentran en su producción más que acumular deudas y migajas. Violencia que se acrecienta porque mientras esto ocurre con los mas indefensos, las grandes cerealeras y exportadores de granos y soja, embolsan multimillonarias ganancias sin tributar casi a un Estado que se deprime, achica y manda ajustar a las provincias que languidecen sin el apoyo de la Nación. Por tales motivos dejamos Abril muy preocupados, esperando que en mayo, junto con el sol, se vayan la humedad y la señora violencia.