IV Domingo de Pascua
Sobre este episodio
El Señor es nuetro pastor y nosotros somos las ovejas de su propiedad, su rebaño. Reconocemos su voz, nos conoce y lo seguimos. Este es el sólido vínculo que Jesús quiere establecer con nosotros.
El Señor es nuetro pastor y nosotros somos las ovejas de su propiedad, su rebaño. Reconocemos su voz, nos conoce y lo seguimos. Este es el sólido vínculo que Jesús quiere establecer con nosotros.