De donde viene mi socorro
Sobre este episodio
El Salmo 121 no fue escrito para personas que lo tienen todo bajo control, sino para caminantes cansados que avanzan con el corazón inquieto. La ansiedad, en el fondo, es el temor de que algo se salga de nuestras manos; pero este salmo nos recuerda que nunca ha estado en nuestras manos, sino en las de Dios. Cuando la mente corre hacia escenarios futuros que no existen todavía, la Palabra nos ancla al presente con una verdad firme: “Jehová es tu guardador”.