Sánchez, el fantasma del hantavirus
Sobre este episodio
pesar de cómo le gusta aprovechar políticamente las crisis, en esta ocasión permanece en silencio. Es sorprendente. Es bueno recordar que en casos anteriores ha sacado partido y le encanta sacarse fotos, hacer declaraciones institucionales y presidir gabinetes de crisis. Ni siquiera es una crítica, porque es una realidad objetiva. Al final, es un político que tiene olfato, como hemos podido comprobar desde que asumió por primera vez la secretaría general del PSOE.