Puente, un caradura que no dimite
Sobre este episodio
No creo que nadie se sorprenda ante la actitud numantina del ministro. El tema de fondo es muy sencillo, ya que es imposible que encuentre un cargo o trabajo mejor que el que actualmente desempeña de una forma tan catastrófica. En su momento se consiguió un gran avance al quebrarse su autoestima, por cierto exagerada, cuando reconoció que era un mal jurista. La presión para que abandone el cargo es generalizada. Hasta el frente hundido, sus socios de gobierno, lo quieren fuera .