Sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece.
Sobre este episodio
Jesus saca a relucir el contraste entre nuestra inactividad y la acción de Dios. Pero es solo aparente, porque El actúa precisamente en donde nosotros sabemos que no podemos y la fe nos lleva aguardamos tranquilos, en confianza. La eficacia evangélica es lo opuesto a la eficiencia mundana.