Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida!
Sobre este episodio
Muchos que han meditado hasta el final La parábola del hijo Prodigo, muy a menudo, tienen la tendencia de leerla desde la perspectiva del hijo mayor. Entonces surgen sentimientos de enojo, porque se ve que es injusta la situación. Aquel hijo menor ha ido a gastar la fortuna de su padre con “malas mujeres” y ahora manda “matar el becerro gordo” para la celebración. Como si celebrara el padre la desfachatez del hijo menor y le hiciera injusticia al hijo mayor que ha estado ahí “sin desobedecer jamás una orden” y no le ha sido “dado nunca ni un cabrito para comérselo con sus amigos.”