¡Jesucristo es mi Rey!
Sobre este episodio
Al cerrar el año litúrgico, proclamamos la verdad más decisiva: Jesucristo es Rey. En la Biblia, un rey tenía, al menos, tres misiones: defender al pueblo, alimentarlo y conservarle la paz. Y el pueblo respondía con su fidelidad al rey. Jesús cumple todo esto en la Cruz: No baja de ella porque defiende a su pueblo venciendo al pecado y a la muerte. Desde su Pasión y en cada Misa nos alimenta con su Cuerpo. Por la sangre de su Cruz nos da la paz que el mundo no puede dar. Por eso el Buen Ladrón puede decir: “Acuérdate de mí” , y el Rey responde: “ Hoy estarás conmigo en el paraíso. ”