La Parabola de la Cizaña en el Trigo
Sobre este episodio
El domingo pasado Jesús nos hablaba del sembrador y de los distintos terrenos donde cae la semilla. La gran pregunta era: ¿qué clase de tierra soy yo? Hoy san Mateo da un paso más. La semilla ya ha sido sembrada. El Reino ya está creciendo. Pero aparece una nueva dificultad. Mientras todos dormían, un enemigo sembró cizaña entre el trigo. Cuando los trabajadores descubren lo sucedido reaccionan como probablemente reaccionaríamos nosotros. “ ¿Quieres que vayamos a arrancarla? ” Es una pregunta que nace del corazón humano. ¿Por qué Dios permite el mal? ¿Por qué deja crecer la injusticia? ¿Por qué los malos parecen prosperar? ¿Por qué la Iglesia sigue siendo tan frágil? ¿Por qué el Reino no se manifiesta con toda su fuerza? Esperábamos que el dueño respondiera inmediatamente: “ Sí, arránquenla. ” Pero responde exactamente lo contrario. “ No. No sea que al arrancar la cizaña arranquen también el trigo. ” La respuesta nos desconcierta. No porque Dios ignore el mal. Lo conoce perfectamente. No porque sea indiferente. Sino porque ama demasiado el trigo.