Salmo 54 A, Be still and know
Sobre este episodio
Salmo 54 A Dios mío, escucha mi oración, no te cierres a mi súplica; hazme caso y respóndeme, me agitan mis ansiedades. Me turba la voz del enemigo, los gritos del malvado: descargan sobre mí calamidades y me atacan con furia. Se estremece mi corazón, me sobrecoge un pavor mortal, me asalta el temor y el terror, me cubre el espanto, y pienso: "¡Quién me diera alas de paloma para volar y posarme! Emigraría lejos, habitaría en el desierto, me pondría en seguida a salvo de la tormenta, del huracán que devora, Señor; del torrente de sus lenguas." Violencia y discordia veo en la ciudad: día y noche hacen la ronda sobre las murallas; en tu recinto, crimen e injusticia; dentro de ella, calamidades; no se apartan de su plaza la crueldad y el engaño.