Lo que me costó más que dejar el alcohol
Sobre este episodio
Durante años le pedí a mi padre que dejara de tomar. Yo tomaba más que él. Lo mío ya no era el fin de semana ni la reunión con amigos, que es donde uno lo esconde. Era diario, y casi siempre solo. Aceptar la palabra alcohólico me costó más que dejar el trago. Hace doce años me hice una promesa y empecé a contar los días. Uno, dos, tres. Pasé los cincuenta, pasé los ochenta. Y un día me di cuenta de que había dejado de contar.