Homenaje la Noche de los Lapices
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Hay noches que pasan. Hay noches que se recuerdan. Y hay noches que, aunque hayan transcurrido cincuenta años, siguen viviendo en la memoria de un país. La noche del 16 de septiembre de 1976 es una de ellas. Una noche que quedó grabada para siempre con un nombre que todavía nos duele pronunciar: La Noche de los Lápices. Pero antes de hablar de aquella noche, tenemos que hablar de ellos. De los jóvenes. De esos chicos y chicas que tenían sueños, amigos, familias, escuelas, canciones, amores, proyectos y toda una vida por delante. Tenían entre 16 y 18 años en su mayoría. Y algunos eran todavía adolescentes. No eran nombres escritos en una página de un libro de historia. Eran personas. Tenían una voz. Una mirada. Una risa. Una canción preferida. Tenían padres que los esperaban. Tenían amigos que seguramente tenían cosas pendientes para conversar con ellos al día siguiente. Tenían toda una vida que todavía no había sucedido. Y eso es quizás lo más difícil de comprender cuando hablamos de una tragedia ocurrida hace medio siglo. Que el tiempo que nosotros conocemos como historia, para ellos era simplemente su presente. Era su vida. Era un día cualquiera que no sabían que iba a convertirse en el último día de libertad. Aquellos jóvenes estudiaban en La Plata. Participaban en centros de estudiantes y militaban políticamente. Algunos habían participado durante 1975 en las movilizaciones por el Boleto Estudiantil Secundario. Pero la represión que sufrieron estuvo relacionada también con su militancia política y su participación organizada. Y hay algo que no podemos olvidar. Eran jóvenes. Eran estudiantes. Eran hijos. Eran amigos. Eran hermanos. Eran muchachos y muchachas que todavía estaban descubriendo quiénes querían ser. Y mientras ellos crecían, también crecía en Argentina una cultura juvenil profundamente atravesada por la música.