"Lo impresentable: la visión en la imagen" por Félix Duque
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Conferencia "Lo impresentable: la visión en la imagen", impartida por Félix Duque (Catedrático Emérito de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid) el 17 de octubre de 2026 para el ciclo de conferencias "Filósofos antiguos en la pintura barroca". En la oscilación entre melancolía y desprecio propia de la cultura barroca del siglo XVII, se quiebra y denuncia el engaño renacentista de una perfecta subordinación de la naturaleza sensible degradada en Descartes como Mundus est fabula a la naturaleza inteligible, exaltada por Galileo como un libro escrito en lengua matemática, coincidiendo así, por el lado de la fe, con la fórmula protestante de la sola scriptura. Ambos lenguajes se unirán en la consigna de Francis Bacon: Scientia potestas est. Por su parte, el catolicismo postridentino se empeñará en salvar en lo sensible la trascendencia de la verdad divina, representada en bulto en las tallas de imagineros y en su reflejo en edificantes pinturas piadosas. Y a la inversa, los filósofos clásicos de Ribera y su círculo, sin dejar de ostentar orgullosamente sus harapos como desprecio de la fabula del Poder, se irán arrimando ahora a la admonición de Galileo, tornándose al efecto en geómetras y astrólogos-astrónomos con sus atributos científicos, correlativos a la violencia ejemplificada en la tortura de los santos mártires, compartiendo también los destinos de los filósofos-sabios, según se plasma en la muerte serena de Sócrates y Séneca, esos magnos ejemplos de anima naturaliter christiana. Tras la exaltación veneciana de la carne y los suntuosos ropajes de Rubens, este agitado carnaval implosiona en la cuaresma del dios ausente y silente: un mundo dejado de la mano de Dios. La nueva consigna: Scientia potestas est. Pero quienes la encarnan: reyes y burgueses, filósofos y científicos, están vestidos de negro. Tal la laica transustanciación de lo sensible: relaciones de masa y velocidad, según el duplo luterano-hobbesiano: fides et oboedientia. Los restos del mundo, como una bella inmundicia, no son ya fábula sino despojos. Vanitas y desengaño es la divisa de esta conciencia desgraciada. En la pintura tenebrista, poblada por sabios y por santos en harapos y en carne viva, el poder se refleja en ese contrapoder patrocinado por él mismo: memento mori. Si el poder científico y político corrompe el mundo variopinto como un ácido (solve et coagula), este contrapoder seca y diseca la variedad de la pintura, en nombre de la luz y las tinieblas. Son signos que denuncian el sinsentido del poder: esperanza de lo eterno, ansias de muerte. Más información: https://www.museodelprado.es/actualid...