La gracia también se sienta a la mesa
Sobre este episodio
Hay mesas donde se firman contratos. Hay mesas donde se celebran victorias. Hay mesas donde se reúnen las familias. Pero también existen mesas donde Dios transforma vidas. Porque Jesús tenía una costumbre que incomodaba a los religiosos de su tiempo: sentarse con personas que otros consideraban indignas. Y gracias a Dios que lo hacía. Porque si Jesús solamente se hubiera sentado con los perfectos, ninguno de nosotros tendría lugar en la mesa.