El Señor del Sábado
Sobre este episodio
Vivimos en una cultura que celebra estar ocupados. Mientras más hacemos, más importantes parecemos. Las agendas están llenas. Los teléfonos no dejan de sonar. Las responsabilidades se acumulan. Y poco a poco, sin darnos cuenta, comenzamos a vivir cansados. Cansados físicamente. Cansados emocionalmente. Cansados espiritualmente. Por eso resulta tan interesante que Dios, desde el principio, pensara en nuestro descanso antes incluso de que nosotros sintiéramos agotamiento.